¿Cuánto cuesta traducir mi web?

Hace un par de semanas, una amiga que había estado viviendo en el Reino Unido durante unos meses, pero no tenía ningún tipo de experiencia como traductora, me preguntó cuánto debía cobrar por traducir una página web. Evidentemente, y sin otra información además del hecho de que era una página web, la respuesta más obvia fue “pues depende”. Después vino una especie de negociación acerca de los requisitos de tal traducción, para poder yo establecer si se podría considerar como post-edición, traducción especializada, y todas esas “minucias”.

What's the right budget for the translation of a web site?

Por supuesto, estas preguntas eran completamente irrelevantes para ella. Como se dio la casualidad de que había estado probando recientemente una rastreador web que simplemente extrae el contenido textual de una página web, hacía un recuento de palabras, una multiplicación y… zas! devolvía un número mágico con un símbolo de Euro detrás. Así que eso es lo que hice: 500€ por una página web de unas 10.000 palabras. O algo.

Evidentemente, el proceso que había seguido era sumamente ingenuo, ignorando un sinfín de detalles tecnológicos, de gestión de contenidos y de diferentes tarifas de traducción. Después de haber pasado varios meses analizando el mercado de la traducción sabemos bien que traducir una página web no es tan fácil como coger un documento de texto y traducirlo.

Translating is not as easy as pressing a button

Primero necesitas internacionalizar la página web para que pueda mostrar diferentes idiomas (es decir, el menú de lenguas que hay encima de este post). Para ello, los sistemas de gestión de contenidos (Content Management System – CMS) más populares, como Drupal, PrestaShop, WordPress o Joomla ya incorporan complementos para hacer esta tarea más sencilla. Sin embargo, nuestra experiencia demuestra que la internacionalización de una página web es una barrera tecnológica muy habitual. A continuación necesitas también extraer los textos a traducir. De nuevo, esto es relativamente sencillo con complementos dedicados, pero es bastante frecuente encontrar administradores de páginas web que no poseen los conocimientos tecnológicos necesarios.

Por último llegan las traducciones como tal. Esta es la parte más compleja (o flexible), puesto que hay un amplio abanico de opciones. Para empezar, el propietario de una página web puede optar por pagarle a un amigo por las traducciones, o contratar los servicios de un traductor autónomo. O, si el par de lenguas es relativamente sencillo y la calidad requerida no es demasiado alta, la traducción automática constituye una alternativa de bajo coste. Además, si la página a traducir es más compleja, tiene mucho contenido o incluso presenta contenido dinámico, entonces el problema es mucho más complicado, y puede ser necesario contratar los servicios de una empresa dedicada. Seguramente, tal empresa será capaz de proporcionar soluciones apropiadas para los problemas tecnológicos descritos arriba, pero las tarifas van a ser bastante más altas: LionBridge, uno de los líderes del mercado de la traducción, cobra ahora mismo 0.02€/palabra por traducción automática, mientras que Google Translate cobra unos 0.0002€/palabra. Por otra parte, si es necesario involucrar a traductores profesionales, también hay que determinar si es necesario revisar las traducciones, o si los textos a traducir son técnicos, y unas cuantas opciones más que fácilmente disparen el precio final.

Así que… ¿qué hubieras hecho tú? ¿Cómo habrías preparado un presupuesto aproximado para traducir una página web? ¡Estamos esperando vuestros comentarios!