Miedo a la robotización del empleo

Como todas las veces en las que se produce un cambio importante, aparece cierto miedo a las consecuencias que este pueda ocasionar. En el caso de la evolución tecnológica estamos en un punto en el que la robotización de ciertos procesos industriales e incluso en el sector servicios parece inminente. Con esta automatización muchas personas están empezando a sentir miedo por la posible pérdida de su puesto de trabajo. Si bien es cierto que algunos economistas sustentan la opinión de que este hecho haría aparecer nuevos puestos de trabajos (con necesidad de mayor formación), también lo es que el número de puestos de trabajo en profesiones nuevas será bastante más bajo que el número de puestos destruidos. Sobre ello podemos leer en el artículo publicado en https://retina.elpais.com donde se han calculado unas estadísticas acerca del fenómeno que tratamos en esta entrada del blog.

Robot astronauta (fuente pixabay)

También hay una relación clara entre la reducción de puestos de trabajo y la bajada del número de cotizaciones. Por ello, se debate la posibilidad de que los robots coticen.

Así que lo que en principio podrían ser ventajas para toda la sociedad, es decir, eliminar puestos de trabajo monótonos y/o peligrosos, para las personas se está convirtiendo en casi una pesadilla. En varias fuentes se puede encontrar artículos que hablan sobre un posible problema social relacionado con la incapacidad política de evolucionar junto a la ciencia y la tecnología.

Lo que está claro es que esta evolución cada vez irá a mayor velocidad y si no somos capaces como sociedad de adaptarnos y gestionar esta evolución corremos el riesgo de que el miedo nos ciegue. Pero esta parte depende de decisiones políticas y de conseguir que el avance tecnológico beneficie a la mayor parte de la sociedad con una vida de mayor calidad.

Como dijo Stephen Hawking “Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá del modo en que las cosas se distribuyan”. Sin embargo, el verdadero peligro no son las máquinas, sino la avaricia humana.