La analítica predictiva utiliza datos históricos y actuales para anticipar resultados futuros. A través de modelos matemáticos y algoritmos de inteligencia artificial, permite identificar patrones ocultos y estimar comportamientos, tendencias o necesidades antes de que ocurran.
Un pequeño negocio, por ejemplo, puede analizar sus recibos para saber en qué franjas horarias vende más. Pero cuando hablamos de grandes volúmenes de datos o decisiones en tiempo real, este análisis deja de ser viable sin ayuda tecnológica. Actualmente, sus aplicaciones abarcan desde la gestión de inventarios hasta la optimización de turnos de personal o la predicción de pérdida de clientes.










